Internet GlobalUber y Cabify, del éxito a la incertidumbre

Elena Urueta6 meses atrás28719 min

Uber y Cabify prometían reformar el servicio de transporte privado; sin embargo, las compañías han estado involucradas en crisis que han dañado su reputación.

Uber y Cabify llegaron en 2013 a México con una propuesta innovadora que pretendía desplazar al taxi tradicional por un servicio de transporte privado más económico y seguro que se manejara por medio de una plataforma tecnológica. Hoy, aunque aún son muy utilizados, parece que su prestigio no es el mismo que cuando llegaron al país.

Aunque también han surgido otras plataformas para contratar transporte privado como Bussi, CityDrive, Easy Taxi, Laudrive, Urbvan y Didi, los servicios que se analizarán serán Uber y Cabify por ser empresas más antiguas y con mayor impacto.

Mientras que Uber cuenta con cerca de 7 millones de usuarios y 250,000 socios conductores registrados en México (El Economista), Cabify tiene 1,800 colaboradores y más de 13 millones de usuarios (Hipertextual). Ambas compañías comparten características como el propósito de ofrecer un servicio alternativo de transporte por medio de la ideología y su enfoque en el cliente.

“Tanto Uber como Cabify se definen como empresas tecnológicas nacidas bajo el paraguas del desarrollo de las aplicaciones digitales. El término movilidad aparece como adjetivo que complementa la coletilla de empresa tecnológica.” (Alvarez, 2017)

Además, las empresas han sido un símbolo de innovación constante. Uber, por su parte, ha creado más funciones como Uber Eats o Uber Rush mientras que Cabify tiene la opción de ofrecer un servicio específico ajustado a la necesidad de cada cliente. Por ejemplo, se puede pedir Cabify adaptado para alguien con silla de ruedas o con portabebé.

Sin embargo, a pesar de ser plataformas que han traído ideas innovadoras que se han quedado, a lo largo del trayecto han sufrido eventos que han dañado su reputación como medios de transporte seguros.

El caso de Cabify

Cabify es una empresa española fundada en 2011 por jóvenes emprendedores bajo la organización de Juan de Antonio Rubio, CEO de la compañía.

De acuerdo con el periódico El Mundo, Cabify no ha especificado cuál es su número de clientes, ni de conductores, ni el organigrama de los socios capitalistas, ni siquiera el peliagudo asunto de cuántos operadores de flota colaboran con ambas plataformas.

Sin embargo, según Histografías la empresa está valorada en más de 320 millones de dólares, cuenta con un crecimiento mensual de 20% y tiene presencia en 38 ciudades de 12 países alrededor del mundo.

Cabify parecía contar con una reputación respetable desde su llegada a México hasta que se enfrentó con su mayor polémica en el país. En septiembre de 2017, Mara Castilla, una estudiante de 19 años de edad, decidió tomar el servicio de Cabify para regresar a casa después de haber salido con un grupo de amigos.

Desafortunadamente, Mara no regresó y el chofer fue considerado como el presunto asesino. Tras el caso se realizaron marchas donde los ciudadanos expresaron su indignación, pidieron justicia y reclamaron a la empresa.

No sólo fue un parteaguas para la compañía, que se vio obligada a retirar su servicio del estado de Puebla, sino que ha obligado a Cabify y otras compañías de transporte a reforzar su seguridad.

“(La seguridad) es una prioridad que ya existía en Cabify y después del incidente de Mara Castilla aún más porque existimos para eso, para dar en cada ciudad en la que estamos una opción de transporte que sea cómoda segura y de calidad”, dijo Barbara Calixto, directora general de Marketing de la empresa, a Expansión.

De acuerdo con Calixto, el evento no solo impactó en el marketing sino también en el negocio. Por lo tanto, la compañía ha implementado algunas acciones para elevar las medidas de seguridad como botón de pánico dentro de la pantalla de la aplicación además de un mecanismo denominado contacto de confianza. Dicho mecanismo permite a los usuarios compartir su viaje y notificar cuando hayan llegado.

El caso de Uber

Uber, la iniciativa privada más valiosa en el mundo, está valorada en $ 70.000 millones y opera en 630 ciudades de todo el planeta (CNN). Encima, la compañía provee 15 millones de viajes al día.

Si se hiciera un análisis basado en los datos, parecería que la empresa no sufre de crisis de ningún tipo. Sin embargo, la compañía ha estado involucrado en prácticas no éticas desde su comienzo. En una entrevista con The New York Times, el reportero de tecnología Mike Isaac compartió cómo la historia de Uber comenzó con acciones ilegales que desde entonces se han reflejado en su cultura de trabajo.

En la entrevista, el reportero comenta que el fundador de la empresa, Travis Kalanick, comenzó Uber con prácticas no éticas en el 2009. “Kalanick retenía los impuestos del sueldo de sus empleados para invertirlos de nuevo en la empresa para que la compañía siguiera. Es una técnica ilegal pero que funcionó porque en poco tiempo Kalanick se volvió millonario.”

“Travis le dio el tono a Uber desde su fundación al mostrar que es muy agresivo, entra con fuerza a las ciudades y no escucha a la policía ni a los reguladores. Han roto la ley desde el primer día”, agregó el reportero.

Además, en entrevistas realizadas a cerca de 30 empleados actuales y antiguos, el periódico expone que desde su creación Uber ha estado envuelto en denuncias de acoso sexual, de bully y de impunidad a quienes tienen el poder y ejercen actitudes nocivas hacia los empleados.

Aunque había rumores del ambiente dentro de la compañía, la bomba explotó cuando una empleada renunció y escribió una entrada en su blog exhibiendo los comportamientos ejercidos en la empresa. Desde entonces, más empleados han alzado la voz y denunciado el maltrato o malos ratos que pasaron en la institución.

Sin embargo, los problemas no ocurrían solamente en el corporativo si no que también ocurrían al momento de darle el servicio al cliente. De acuerdo con una investigación hecha por CNN, tan sólo en Estados Unidos hay 103 conductores de Uber que han sido acusados de agredir o abusar sexualmente de sus pasajeros en los últimos 4 años. De ellos, al menos 31 conductores han sido condenados por delitos que van desde roces forzados hasta violación y aún hay decenas de casos criminales y civiles pendientes.

A partir de tantas denuncias, el CEO Travis Kalanick se vio obligado a renunciar a mediados de 2017 por presiones de accionistas y otros grupos de interés. Tras ese suceso Dara Khosrowshahi, quien fue CEO de Expedia durante 12 años, tomó las riendas de la empresa.

Llaman a regular

Tras recibir quejas y denuncias por parte de los usuarios, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) creó la Ley Profeco en 2018. Dicha Ley busca que las plataformas de transporte privado como Uber, Cabify, Easy Yaxi, entre otras, respondan a los consumidores en caso de un incidente de seguridad, además de modificar sus términos y condiciones para ceñirse a leyes y tribunales  mexicanos (Expansión).

La propuesta de Ley se desglosa en 4 puntos que deben de abordar las aplicaciones de transporte:

  1. Que se consideren como plataformas dentro del sistema de transporte privado a nivel nacional: tras la regulación de movilidad de 2015, estas plataformas se incluyeron en el ecosistema de la ciudad; sin embargo, no son consideradas como “transporte privado” debido a que son habilitadores tecnológicos a través de socios conductores, pero ellos no prestan el servicio de conducción como tal.
  2. Que los contratos de adhesión (términos y condiciones) de las apps citen que responderán a leyes y tribunales mexicanos en caso de que algo le suceda al pasajero.
  3. Que las plataformas se hagan responsables si algo daña a los usuarios o a su patrimonio. Las plataformas argumentan que esto no es posible dado que los choferes son socios del servicio y no empleados.
  4. Que se debe mantener un registro, ante Profeco, del total de este tipo de plataformas que operan en el país, aproximadamente 12, el cual se debería actualizar bimestralmente.

Esta Ley, sin embargo, no fue muy bienvenida entre las compañías de transporte.Según Animal Político, empresas como Uber, Bussi, Cabify, CityDrive, Easy Taxi, Laudrive, Urbvan y Yaxi se unieron para exigir al Senado de la República un debate público y abierto sobre la iniciativa para modificar la Ley Profeco.

Las empresas solicitaron un diálogo en el que se incluyan las opiniones de expertos, la Comisión Federal de Competencia Económica y la Asociación de Internet .MX (Animal Político). Además,  acusaron a las comisiones de ignorar sus solicitudes y aprobar modificaciones a la Ley del Consumidor, “bajo un proceso poco transparente, sin apego a Reglamento y, sin la difusión del dictamen 24 horas antes de los miembros.”

 

 

Uber y Cabify, entre otras compañías de transporte público, surgieron como una alternativa más segura y económica a la que se ofrecía anteriormente en las ciudades. Sin embargo, aunque han crecido alrededor del mundo, han fracasado en mantener seguros a sus usuarios en más de una ocasión.

No se puede decir si son más seguros o no que en un principio pero se puede observar que por más que mejoren sus medidas de seguridad siempre van a contar con el factor humano. Debido a su modo de trabajo, no se puede controlar al 100% las acciones de las personas, en especial choferes, a las que contratan. Por lo tanto, no pueden tener un dominio total sobre sus servicios.

Elena Urueta

Lic. en Periodismo y Medios de Información

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