Internet MéxicoPrivacidad en tiempos de Facebook

Elena Urueta5 meses atrás28117 min

Parece ser que conforme avanza la tecnología también aumentan los riesgos para nuestra información personal, dejándonos vulnerables a lo desconocido.

En las redes hay una línea muy delgada que divide lo público de lo privado. Basta con echarle una ojeada al móvil que tienes en la mano para ver la cantidad de información que hay sobre ti o de cualquier persona en una plataforma.

Los datos personales y no tan personales son otorgados en forma de likes, shares, clicks, amistades y comentarios. Por ello, cada click que se genera es una acción para que las plataformas guarden piezas del rompecabezas que están creando sobre cada persona.

La recolección y distribución de datos personales se ha convertido tan buen negocio para las compañías digitales que solo el 98,5% de los ingresos de Facebook provienen de la publicidad, casi superando a Google, la empresa publicitaria más grande del mundo.

Desafortunadamente, en muchas ocasiones los usuarios no saben exactamente qué datos hay registrados sobre ellos.

Si ya había dudas al respecto, éstas salieron a la luz gracias al caso mediático más reciente de Facebook donde se le acusó a la plataforma la filtración de cerca de 80 millones de perfiles.

De acuerdo con las declaraciones de Mark Zuckerberg, CEO de la compañía, en 2015 la plataforma fue engañada por Cambridge Analytica al utilizar los datos de usuarios americanos para publicidad de la campaña del entonces candidato Donald Trump.

El caso llegó a medios internacionales y Zuckerberg se encontró bajo la lupa del Congreso de Estados Unidos (EUA). Además, fue criticado por expertos en protección de datos y tecnología por no haber alertado a los usuarios al respecto cuando se enteró de dicho engaño.

Lo ocurrido es tan solo la punta del iceberg. A pesar de que el tema de privacidad y protección de datos lleva varios años en la agenda pública de los expertos de Internet, apenas este año se le solicitó una rendición de cuentas al CEO de la compañía.

De hecho, Chris Hughes, cofundador de Facebook, recientemente opinó que el escrutinio público que últimamente se ha hecho a la compañía “debió haberse producido hace mucho tiempo”, y dijo “me resulta sorprendente que no hayan tenido que responder más de estas preguntas antes”.

No tardaron en dar su opinión otros actores importantes en el tema de protección de datos como Edward Snowden. En su cuenta de Twitter publicó lo siguiente: “Las empresas que hacen dinero recopilando y vendiendo registros detallados de vidas privadas alguna vez fueron descritas como ‘compañías de vigilancia’. Su cambio de nombre a ‘redes sociales’ es el engaño más exitoso desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa”.

 

Tras la auditoría y el caos mediático, el tema viraba hacia un ángulo de culpabilidad. ¿Quién debe ver por la información, las plataformas o los usuarios? ¿De quién es la culpa de la exposición de datos sensibles?

Quizás la culpa no la tenga un actor en particular si no es un problema construido de manera comunitaria. Por un lado, están las plataformas que tienen acceso ilimitado a cierta información y por otro, los usuarios que registran voluntariamente y dan permiso de acceso a datos personales.

Las plataformas están bajo la mirada pública y muchas como Facebook han comenzado a hacer cambios en la forma en que manejan información.

En cambio, para los usuarios siempre ha existido la posibilidad de manejar su información. Incluso Facebook ofrece una opción donde se puede descargar una copia de todos los datos almacenados: mensajes privados, incluidos los eliminados, educación, eventos, ubicaciones; posts hechos por el usuario, hacia otros usuarios y de otros usuarios y mucha más información.  

Por lo tanto, se puede decir que el usuario carga con una parte de la responsabilidad.

Por un lado, si algo no le parece, éste tiene la capacidad de modificar ciertos datos y permisos. El mismo Mark Zuckerberg lo dijo en la audiencia ante el Congreso de Estados Unidos; todos tienen la opción de no ceder a ciertas cosas o en todo caso, dejar Facebook si no les agrada cómo se maneja la información.

Sin embargo, no es tan sencillo como se lee. Hay diversos factores que hacen a la situación más compleja de lo que parece. En su artículo, Cómo Facebook hizo su plataforma imposible de eliminar, el medio Vox menciona tres razones por las cuales le puede llegar a ser difícil a los usuarios dejar la red social.

  • Facebook está interconectada con otras aplicaciones

Para acceder a una aplicación muchas veces se tiene que hacer forzosamente por medio de una cuenta de Facebook. Además, muchas plataformas están completamente integradas a las cuentas personales de Google de los usuarios. Se ha creado una complicada web de cuentas por lo que al eliminar Facebook o Google puede ser que se pierda información y accesos a ciertos lugares de Internet.

  • Para muchos, el uso de Facebook es parte de su educación o trabajo

El funcionamiento de la sociedad es tan digitalizado que ya existe una gran cantidad de trabajos que dependen, casi en su totalidad, de las redes sociales. Mercadólogos, periodistas, publicistas, desarrolladores web y hasta los community manager son de las profesiones que trabajan con estas plataformas.

En el ámbito educativo, en especial educación superior, hay docentes que mantienen comunicación con sus alumnos por medio de grupos de Facebook. De alguna manera u otra, una parte de la sociedad está ligada por necesidad a las redes y pedirles que las dejen puede llegar a afectar ciertos aspectos de su vida.

  • Facebook es, para bien o para mal, un lazo que une a muchos a sus comunidades

Para muchos, la red social más utilizada es el único lugar donde la vida actual converge con la vida que llevaron en el pasado. Por lo tanto, puede existir en ella una gran red de emociones y vínculos afectivos.

 

De alguna manera, Facebook ha logrado ser la plataforma que mantiene unidas a familias y comunidades. Estadísticas dicen que los usuarios de Facebook tienen, mayoritariamente, entre 18 y 49 años, por lo cual es una plataforma donde conviven distintas generaciones.

Si puede llegar a haber consecuencias sociales, económicas o hasta afectivas al dejar una red social quizá entonces hacerlo no sea la opción más sensible, lo que nos regresa a la necesidad de un mejor manejo de datos sensibles.

El mundo de las redes sociales es relativamente joven y los usuarios también son amateurs de cierta manera. Hasta ahora no ha habido una educación como tal para el uso de dichas herramientas, lo que ha llevado a una confianza errónea en los servicios en línea.

Aunque es necesario pedir la rendición de cuentas de quienes hacen un uso inmoral de los datos personales, como fue con Facebook en la última ocasión, también es importante que los usuarios sean responsables con los datos que dan y los permisos a los que acceden.

Después del caso Facebook-Cambridge Analytics habrá que repensar la forma en la que otorgamos los datos y todavía más, la forma en la que éstos se manejan dentro de las plataformas. Solo al exigir, como usuarios, por un mejor uso de los datos sensibles y una mejor protección al derecho de privacidad, podrá haber un mejoramiento en el manejo y protección de éstos.

Elena Urueta

Lic. en Periodismo y Medios de Información

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